Comenzando con las ferias veraniegas

Empieza el verano, y con él las diferentes fiestas, ferias y mercadillos de artesanía. En todas, evidentemente, no podemos estar, pero cuando sí es posible, allí estamos con nuestros jabones y cosmética natural 100% artesanales.

Mañana inauguramos la temporada en Zarzalejo, donde, con motivo de las fiestas de San Pedro, se organiza un mercado de artesanía que tendrá lugar de 10 a 15 h. en el mirador del Guijo (arriba, en Zarzalejo pueblo):

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Por otra parte, este sábado 2 de julio vuelve a tener lugar en Sebúlcor (Segovia) la Feria de Cerveza Artesana, ya en su cuarta edición. Y, como viene siendo tradición mandragoril, no podíamos faltar, así que allí estaremos un año más. Además, esta vez traemos como novedad un jabón muy especial hecho con mucho cariño para la feria: el JABÓN DE CERVEZA, elaborado con la cerveza artesanal Bagauda (muy rica, por cierto), a la que hemos acompañado de otros ricos ingredientes como levadura de cerveza fresca (directamente la obtenida en la elaboración de la cerveza) o manteca de karité ecológica.

Es un evento altamente recomendable, especialmente si os gusta esta delicia que es la cerveza artesana, o tan sólo pasar un buen día con amigxs, conciertos y buen ambiente.

¡No os lo perdáis!

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Mercadillo de Invierno en Fresnedillas

Este sábado tendrá lugar el Mercadillo de Invierno que organiza la AMPA del CEIP San Bartolomé, en Fresnedillas de la Oliva. Allí estaremos con nuestros jabones, cremas y demás… Será de 10 a 17 h. en la Casa de la Cultura de Fresnedillas.

¡Os esperamos!

Cartel Mercadillo de Invierno

Ahora sí…y con muchas ganas…

Nuevamente la salud me había obligado a hacer otro parón en mi actividad jabonera, pero ya por fin vuelvo repuesta y con mucha energía. Ya van saliendo “hornadas” de los jabones que tenía agotados, y también del resto de productos (cremas, aceites, y un largo etc.), y en breve habrá algunas novedades, como los aceites macerados de hipérico y de caléndula o algunos jabones muy especiales que están en preparación…

De momento, este sábado podréis encontrarme de nuevo en El Mercado Agroecológico de Malasaña (https://www.facebook.com/solaragroeco/), al que hacía tiempo que no podía asistir y donde estaré, como antes, los sábados alternos de 11 a 14:30 (C/ Antonio Grilo, 8, <M> Noviciado o Pza. España).

¡Qué gusto volver y reencontraros!

Volvemos…

En los últimos dos meses, Mandrágora ha sufrido un parón debido a una convalecencia y baja con hospitalización incluida. Es por eso que apenas hemos podido atender pedidos ni estar presentes en ferias y mercados. Pero ahora, ya de vuelta a casa, queremos retomar impulso y volver a jabonear. No obstante, como las cosas de palacio van despacio y aún queda recuperación por delante, aprovecharemos estos meses estivales -en que mucha gente está fuera y todo está como a medio gas- para recobrar fuerzas y de paso reactivar la producción (que con mi enfermedad ha estado muy, pero que muy parada), para que a la vuelta del verano podamos estar más activas que nunca.

Agradecemos vuestra comprensión y deseamos que paséis un buen y fresquito verano.

¿Qué hacer con el jabón de la Abuela?

Como prometí cuando colgué el post sobre cómo hacer jabón de la Abuela, os voy a explicar algunas de las cosas que se pueden hacer con él y algunas maneras de utilizarlo.

Quienes lo hemos probado sabemos que es uno de los mejores inventos que existen para la limpieza del hogar, la ropa, etc., gracias a su gran poder desengrasante. Pero muchas personas que nunca lo han utilizado me preguntan “¿Y esto cómo se usa?”. Lo cual es lógico, pues viviendo en una sociedad en la que encontramos miles de productos de limpieza diferentes, uno para cada cosa (que si para la vajilla, que si para suelos, que si superficies, ropa, baño, cocina…) parece mentira que con una simple pastillaca de jabón podamos cubrir todas estas necesidades.

Pero sí, amiguitxs, de hecho eso es lo que ha hecho el ser humano durante siglos y siglos, antes de que existiera un tal Mr. Proper o de que cierto mayordomo tratase de avergonzar a la esforzada mujer que acababa de darse el palizón de limpieza con la dichosa prueba del algodón… (esto nos da para hablar de otros temas harto interesantes, como el sexismo en la publicidad, pero ahora no viene al caso). Antes, incluso, de que tratasen de vendernos un detergente venido del futuro con micropartículas ultrapoderosas que con sus rayos láser vencen a la suciedad… Os digo yo que el jabón de la Abuela gana por goleada a todos estos inventos publicitarios que no son más que la misma fórmula química repetida con distinto colorante y/o fragancia sintética.

Así pues, ¿cómo podemos utilizar el jabón de la Abuela? Pues, grosso modo, de dos maneras distintas: mediante aplicación directa o bien rallándolo y mezclándolo con agua para obtener un jabón líquido. A continuación os dejo algunas recetas e ideas:

Para lavar la ropa:

– Si queremos obtener un jabón líquido para la lavadora, podemos rallar 200 gr. de jabón de la abuela (no tiene por qué ser a mano, se puede hacer con cualquier trituradora o robot de cocina) y disolverlo en 2 l. de agua caliente. Primero lo mezclamos, removemos y dejamos unos minutos para que el jabón se vaya ablandando, y luego le pasamos la batidora para acabar de disolverlo bien. Para terminar, le añadimos unas gotas de algún aceite esencial que nos guste (yo suelo utilizar romero y lavanda), volvemos a batir y envasamos (podemos reciclar cualquier envase de esos de detergente que tengamos por ahí). Se utiliza como cualquier otro detergente líquido, de hecho es bastante concentrado (si lo queremos más “ligero”, basta con que aumentemos la proporción de agua al elaborarlo).

– Por supuesto, para lavar a mano se puede emplear directamente la pastilla de jabón. También si tenemos ropa con manchas difíciles podemos frotarlas con el jabón antes de meterlas a la lavadora.

Para lavar la vajilla:

– Por mi experiencia, he comprobado que no hay mejor lavavajillas que la pastilla de jabón de la abuela. Yo la utilizo directamente, es decir, la froto sobre el estropajo humedecido y listo. Hace bastante espuma y con esto se friegan muy bien los cacharros.

– Pero siempre hay personas que prefieren el típico formato de jabón líquido estilo “fairy”. Para ellxs, os dejo esta receta:

Ingredientes:
 55 gr. de jabón de la abuela rallado
 14 gr. de bicarbonato sódico
 28 gr. de tegobetaína de coco
 335 gr. de agua
 10 gotas de aceite esencial de limón
 10 gotas de aceite esencial de romero
 10 gotas de aceite esencial de árbol del té
Preparación:
Calentar el agua y añadir el bicarbonato, removiendo hasta su completa disolución. A continuación añadir el jabón rallado; mover bien para ayudar a que se disuelva y finalmente batir con la batidora para completar el proceso. Añadir la tegobetaína y los aceites esenciales y batir un poco más. Envasar.

Por supuesto, no hace tanta espuma como los productos de este tipo a los que estamos acostumbradxs, pero limpia bien. Los lavavajillas convencionales contienen gran cantidad de tensioactivos y agentes espumantes sintéticos que son muy agresivos con la piel, además de contaminantes, a los que hay que sumar los perfumes sintéticos que contienen y otros ingredientes perjudiciales. Han conseguido hacernos creer que si un producto no hace ingentes cantidades de espuma no limpia igual, lo cual es rotundamente falso.

Para la limpieza doméstica:

– Podemos hacer un jabón líquido similar al de la lavadora (o usar el mismo que hemos elaborado).

– Antaño, para fregar los suelos se solía meter en el cubo una pastilla de jabón.

Estas son sólo algunas ideas. Pero estoy segura de que existen muchas más. Y vosotrxs, ¿cómo utilizáis el jabón de la Abuela?

Jabón de la Abuela

El lado “apestoso” de la industria cosmética

Hace mucho que no escribo en el blog, debido a los avatares de la vida y al hecho de querer sacar adelante mil cosas a la vez. Espero que sepáis disculparlo. Siempre me prometo a mí misma que en adelante le prestaré más atención al blog y lo actualizaré más a menudo. Luego… se hace lo que se puede. Pero bueno. Por lo menos hay que intentarlo.

Hoy traemos un tema sobre el que se ha escrito bastante, pero no por ello hay que dejar de hacerlo, pues el problema sigue estando ahí y siempre está bien ofrecer información para que la gente sepa qué tipo de productos se está aplicando sobre la piel y los efectos que tienen. En definitiva, cómo nos envenena la industria cosmética a base de químicos. Se trata de un texto que suelo facilitar a lxs alumnxs de los talleres que de vez en cuando imparto, por lo que es más bien de carácter divulgativo e informativo. Espero que os sea provechoso.

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El lado “apestoso” de la industria cosmética

Muchas personas, cuando compran productos cosméticos y de higiene personal como jabones, geles, champús, cremas diversas, desodorantes, y un largo etc., lo hacen atraídas por un determinado olor, color, supuestas características que indica el fabricante o incluso inducidas por las multimillonarias campañas publicitarias de estas compañías. Rara vez se detienen a leer los ingredientes o se paran a pensar en qué condiciones ha sido “creados” esos productos.

Sin embargo, algo huele muy mal en esta industria. En primer lugar, una obviedad: se trata de empresas capitalistas cuyo principal objetivo es obtener el máximo beneficio al mínimo coste posible. Obvio, sí, pero es lo que condiciona todo lo que viene a continuación. Puesto que, en la mayoría de los casos, desconocemos en qué condiciones tienen a lxs trabajadoras/es, no vamos a entrar en esta cuestión, aunque lo que sí es seguro es que estxs son explotadxs, de una u otra manera.

Pero esta industria no sólo explota personas, sino que además buena parte de ella se dedica a la experimentación animal de sus productos o de los ingredientes con que los elaboran. Esto supone una cruel tortura y muerte para millones de animales en todo el mundo, que son objeto de sádicos e innecesarios experimentos (puesto que suelen ser inútiles, al no ser extrapolables sus resultados a ser humano; y aunque lo fueran es una atrocidad). Normalmente lo hacen (una vez más) por el beneficio económico, al recibir jugosas subvenciones de las administraciones públicas por “I+D”. El negocio de la pseudociencia.

Pero sin duda el aspecto que más gente desconoce es el relacionado con los ingredientes empleados por esta industria. Más de unx, inducidx por la curiosidad, habrá buscado en el reverso de cualquier marca de gel, por poner un ejemplo, la lista de ingredientes, encontrándose con una interminable sucesión de ininteligibles términos químicos… y habrá pensado “mejor no mirar”… Pero, aunque cueste, poco a poco unx va familiarizándose con los términos y descubriendo la gran cantidad de sustancias nocivas para la salud humana y el medio ambiente que los fabricantes añaden a casi todos los geles, champús, cremas, dentífricos, desodorantes… ¡incluso conocidas marcas de productos “para bebés”! Todas esas sustancias pasan a nuestro organismo al ser absorbidas por la piel. Y, dicho sea de paso, inexplicablemente su uso está permitido –con lo que podemos hacernos una idea de lo que “preocupa” a los estados la salud de la población-.

Actualmente existen más de 6000 componentes químicos que están permitidos, pero no controlados. Esto significa que los productos contienen agentes químicos que nos pueden causar no sólo alergias o eczemas, sino asma, problemas de pigmentación y hormonales, cáncer o incluso daños genéticos a futurxs bebés.

Todas esas sustancias se utilizan con el único fin de dar a los productos una mejor apariencia (“engañar a la vista y al olfato”), que se conserven durante más tiempo y que atraigan más a lxs consumidores/as, pero en absoluto son necesarias. Muchas de ellas podrían dejar de emplearse y otras sustituirse por ingredientes naturales, pero aquí volvemos ante la lógica del mercado: a quienes fabrican estos productos les sale mucho más barato (lo que es sinónimo de mayor margen de beneficio económico) emplear toda clase de sustancias químicas, derivados del petróleo y otras “delicias” perjudiciales y hasta cancerígenas, que sus sustitutos naturales.

A continuación detallamos una lista de los ingredientes más peligrosos comúnmente utilizados:

  • Aceites minerales: A pesar de su nombre, no tienen nada que ver con nutrientes ni sales minerales, sino que se trata de derivados del petróleo. Son altamente cancerígenos. Tapan los poros, bloqueando la respiración de las células y extraen la humedad de la piel, sacándola a la superficie y dándole apariencia de “hidratada”, pero al dejar de usar el producto la piel está más reseca que antes, por lo que sentimos la “necesidad” de volverlo a usar (adicción). Están en casi todas las barras protectoras de labios, y en aceites para después del baño (incluidos los destinados a bebés, tipo Johnson’s o Nenuco). En el INCI (nomenclatura internacional para ingredientes cosméticos, en sus siglas en inglés) aparecen bajo las siguientes denominaciones: mineral oil, paraffinum, paraffinum liquidum, petrolatum. También son derivados del petróleo las siliconas (silicone, quaterniu, methylsilanol) y se esconden en nombres como cera microcristallina, ozokerit, ceresin, incluida la vaselina.

  • Colorantes: Conseguir un color permanente y perfecto es uno de los cometidos más difíciles de la química. No sólo sirven para darle un aspecto acaramelado a cremitas y geles, sino que son el principal componente de maquillajes, tintes y decolorantes. Los componentes con las sílabas anilin, anilid (como “acetanilid”) delatan un colorante altamente cancerígeno y tóxico. Algunos agentes colorantes tienen una estructura molecular muy complicada, dándoles nombres como “HC orange 3”, “Acid red 73”, Pigment green 7” o “CI 45380”.

  • Sustancias halogenorgánicas: Causan alergias, son sospechosas de causar cáncer y suponen una grave contaminación del medio ambiente por no ser biodegradables. Se trata de combinaciones de cloro, bromo y yodo como “aluminium chlorohydrate”, “methyldibromo glutaronitrile” o “iodopropynyl”. No confundir con chlorid, bromid e iodid, que son componentes inocuos de sales.

  • PEGs: Son emulgentes que unen agua y grasa, y hacen la piel más receptiva a otras sustancias. En sí son inofensivos, el problema es que habitualmente acompañan a sustancias nocivas, favoreciendo su absorción. Se les reconoce por las letras –eth al final (steareth, ceteareth…).

  • Laurilsulfato de sodio (sodium lauryl sulfate): Es un agente espumante y detergente muy irritante que puede provocar irritación de la piel, problemas de pigmentación y pérdida de cabello.

  • Sulfato láureo de sodio (sodium laureth sulfate): Es la forma de alcohol del laurilsulfato de sodio y, aunque levemente menos irritante, puede secar más la piel.

  • Parabenos o parabenes: Son ésteres del ácido 4-hidroxibenzoico empleados como conservantes en la industria cosmética y farmacéutica, pudiendo encontrarse en champús y geles, cremas hidratantes, geles para el afeitado, lubricantes sexuales, medicamentos tópicos y parenterales, autobronceadores y dentífricos, entre otros. También son utilizados como aditivos alimentarios. Estudios científicos los relacionan con el cáncer de mama y de testículos. Además actúan como xenoestrógenos (son sustancias artificiales que imitan a los estrógenos naturales, produciendo alteraciones hormonales y reproductivas, especialmente en las mujeres, aunque también en los hombres). Se identifican en el INCI como palabras que terminan en –paraben, siendo los más usuales methylparaben (E-214), ethylparaben (E-218), propylparaben (E-216) y butylparaben, aunque no son los únicos.

  • Fragancias artificiales: Peligrosas porque la mayoría de ellas contienen elementos que, una vez sobre la piel, influyen en el equilibrio hormonal y son sospechosos de causar cáncer y daños genéticos. En forma de perfume, desodorante o inhibidores del sudor llegan a la piel, donde el sudor descompone las materias, que se acumulan en las células (hasta el punto de que en análisis de leche materna se llegan a registrar altos contenidos de estas sustancias). Algunos ejemplos son el acetyl hexametyl (causa daños nerviosos), el benzyl alcohol (insensibiliza la piel) o el bromocinammal (irritante). Como antitranspirantes, frecuentemente se utilizan compuestos de aluminio como aluminium chlorhydrate, que pueden resultar muy irritantes y son sospechosos de causar alzheimer.

  • Esencias sintéticas: Son empleadas en la práctica totalidad de los productos cosméticos y de higiene personal, a no ser que especifiquen claramente que no las contienen. Son mucho más baratas que las esencias naturales (por eso la industria las usa) y penetran en nuestro organismo. Habitualmente aparecen bajo un genérico parfum (perfume).

  • Phenol y phenyl: Fuertes desinfectantes, se utilizan en cosmética como conservantes y colorantes. Son tóxicos celulares que a largo plazo destruyen las paredes celulares. Ejemplos: nitrophenol, phenolphthtalein, chlorophenol, phenylenediamine, phenylenediamine sulfate.

  • Formaldehyd: Es un potente antimicótico multiuso. Se halla tanto en la fabricación de materiales de construcción (en los que evita el moho) como de muebles (para evitar hongos en la madera prensada). Es altamente cancerígeno por inhalación, se acumula en las células dañando las membranas, causa malformaciones en fetos e irrita y envejece la piel. En principio está prohibido en cosmética, pero se han creado sustancias que no se consideran formaldehídos pero lo liberan. Llevan la palabra urea, como diazolidinyl urea, imidazolidinyl urea o polyoxymethylene urea (no confundir con urea a secas, que es un derivado del ácido úrico). También están los conservantes químicos con las letras DM. El dimethyl oxazolidine es otro conservante liberador de formaldehídos, a evitar.

  • Phthal y phthalate (ftalatos): Son compuestos que se emplean como suavizantes y/o disolventes. Altamente tóxicos, influyen en el equilibrio hormonal, son sospechosos de causar cáncer y de producir alteraciones en la función reproductora de algunas especies. Ejemplo: dibutylphthalate. Son utilizados en la fabricación de desodorantes (lo usan marcas como Nivea o Body Shop).

  • Triclosán: Potente agente antibacteriano y fungicida presente en muchos productos cosméticos (jabones, desodorantes, pastas dentífricas, etc.) como agente desinfectante. No siempre aparece en las etiquetas y a veces consta como 5-clorofenol. Tiene efectos nocivos sobre la salud, actuando como disruptor endocrino y pudiendo afectar al desarrollo mental. Es absorbido de tal manera que se puede detectar en la leche materna. Además afecta al medio ambiente, ya que se descompone en el agua en forma de dioxinas, contaminando los ecosistemas fluviales.

  • Glicol de propileno (propylene glycol): Es un irritante de la piel hallado en anticongelantes industriales. En el jabón, actúa como humectante, reteniendo la humedad de la piel.

  • Cocamide DEA: Se trata de una etanolamina (las etanolaminas son irritantes oculares y dérmicos) usada como agente espumante y emulsionante. Es absorbida por la piel y se acumula en los órganos del cuerpo.

  • EDTA: Es un agente secuestrador, que atrae los metales pesados como el plomo o el mercurio. Es ampliamente utilizado en la fabricación de geles y jabones.

  • Filtros solares químicos: Antiguamente se empleaban filtros minerales a base de óxido de titanio (titaniumoxid) u óxido de zinc (zincoxid), muy efectivos e inocuos para la salud. Pero por ser más caros, se han ido reemplazando por filtros químicos (esto es, que para “protegernos” provocan una reacción química en la piel), como oxybenzone, benzophenone, methoxydibenzoylmethane o dibenzoylmethane. Estos son cancerígenos y pueden causar alergias en cadena. Aparecen incluso en las marcas más caras y “exclusivas” de productos solares, así como en cremas y tratamientos con retinol. En herbolarios es posible encontrar cremas solares que emplean únicamente filtros minerales.

Ante este panorama, tenemos dos opciones: o buscar marcas que sólo utilicen ingredientes naturales y prescindan de todos estos tóxicos (que, por supuesto, son mucho más caras que las convencionales) o un/a buen/a artesanx de confianza, o bien, la más divertida, aprender a hacernos nuestros propios productos de forma casera –al menos todos los que podamos-, controlando nosotrxs los ingredientes y pudiendo ser, al menos en esta faceta, autosuficientes frente al mercado capitalista, obteniendo además la satisfacción de ver lo que somos capaces de hacer con nuestras manos.

 

Mandrágora en el Mercado Agroecológico de Malasaña

Este sábado, por primera vez, el puesto de jabones de Mandrágora estará en el Mercado Agroecológico de Malasaña, y esperamos que esto se convierta en costumbre.

Os animo a todxs lxs que podáis a pasaros por allí y conocer de primera mano a productoras/es locales, artesanxs y agroecológicxs. Tiene lugar en la C/ Antonio Grilo, 8, cerca del metro de Noviciado, de 11 a 14:30.

Podéis ver más información aquí: https://es-es.facebook.com/mercaecomalasana

 

¡Os esperamos!

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Mandrágora en la II Feria de Cerveza Artesana de Sebúlcor

Tras el éxito del año pasado, este sábado 5 de julio tendrá lugar en Sebúlcor la II Feria del Cerveza Artesana, organizada por Cervezas Veer, en la cual se darán encuentro más de una veintena de productores/as de cerveza artesana. Además de degustar las más de 60 variedades de cerveza que habrá en la Feria, podréis encontrar un mercadillo de artesanía en el que Mandrágora tendrá su puesto de jabones y cosmética natural. Allí daremos a conocer algunos de nuestros nuevos productos, de los que pronto hablaremos en este blog…

¡No perdáis la ocasión de venir y disfrutar de esta increíble feria! Allí os esperamos.

 

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¿Por dónde empezar? Jabón de la Abuela

Estrenamos la sección de Recetas con un clásico entre los clásicos, el “jabón de la Abuela”, llamado así por ser el típico jabón que hacían nuestras abuelas aprovechando los restos de aceite u otras grasas y que tradicionalmente se utilizaba en la limpieza doméstica con muy buenos resultados.

A pesar de su sencillez, le tengo especial cariño, pues fue el jabón con el que empecé a jabonear, valga la redundancia. Y es que cuando yo aún no sabía nada de este mundillo, ante el habitual problema de qué hacer con el aceite de oliva usado alguien me comentó  que “se podía usar para hacer jabón”… ¡Y a partir de ahí descubrí lo divertido que es esto y lo mucho que se puede aprender!

Además de permitirnos reciclar el aceite de oliva usado (cuestión nada baladí), el jabón que obtenemos con este procedimiento es de gran calidad para todo tipo de usos domésticos (lavado de ropa o de vajilla, limpieza de superficies…), gracias a su gran poder desengrasante. Por contrapartida, aunque hay quien lo utiliza para el aseo personal, no es el jabón más adecuado para ello, ya que tiende a resecar algo la piel (aunque sin duda siempre será mil veces mejor que cualquier gel o jabón comercial). Para fines cosméticos es preferible, pues, emplear algún jabón elaborado con aceites vírgenes, nuevos (no usados).

Puede utilizarse directamente la pastilla, o bien rallarlo y disolverlo con agua caliente con ayuda de la batidora para hacer jabón líquido para la lavadora, fregar los platos o limpiar el hogar. Dentro de poco iré colgando algunas recetas que podéis elaborar a partir de vuestro jabon de la Abuela.

Sea como fuere, supongo que recetas de jabón de la Abuela hay tantas como abuelas (sin ir más lejos, mi abuela lo hacía con la grasa del cerdo; yo que soy vegetariana prefiero sin duda el aceite de oliva). Mi gran amiga Marián usa la receta de su abuela, que podéis ver aquí: http://handgedacht.wordpress.com/2013/04/27/kern-seife-jabon-de-la-abuela/. Yo os dejo la que utilizo, que me va bastante bien. Al contrario de lo que suele ser habitual al elaborar jabón, aquí el agua y el aceite no se miden por gramos sino por litros, siguiendo la receta tradicional:

  • 3 litros de aceite de oliva usado (hay que colarlo siempre)
  • 1/2 kg de sosa cáustica
  • 2 litros de agua

 

Abrazos jaboneros, ¡y que vivan las Abuelas!

Jabón de la Abuela

Antes de empezar… Conceptos básicos en la elaboración de jabones

Para todas aquellas personas profanas en el arte de jabonear, he pensado que puede ser interesante exponer ciertos aspectos a tener en cuenta, como qué ingredientes y utensilios  se emplean y cuáles son los pasos a seguir. Espero que este post os sirva de ayuda para todxs aquellxs que empezáis…

Antes de meternos en el ajo, no olvidéis echar un ojo a este artículo que explica bien las medidas de seguridad que hay que tomar a la hora de elaborar jabón: http://www.mendrulandia.es/?id=2 No olvidemos que el manejo de sosa cáustica requiere precaución.

 

1. Los ingredientes del jabón

Agua: Ha de ser lo más pura y blanda posible. Por ello, si es del grifo es preferible dejarla reposar para que el cloro se evapore. Si vivimos en zonas con aguas duras, podemos emplear agua mineral.

Sosa cáustica (hidróxido de sodio): Su función es la de reaccionar con las grasas para producir ácidos grasos y glicerina. Ésta última en el jabón casero no se separa, por lo que aprovechamos todas sus propiedades suavizantes y humectantes para la piel. Hemos de manejar la sosa con precaución y usando guantes, ya que el más mínimo contacto con la piel produce quemaduras químicas.

Grasas: El aceite de oliva posee estupendas propiedades para el cabello y la piel. Podemos utilizar el aceite usado para la elaboración de un jabón de uso doméstico (para ropa, vajilla, suelos…), pero para uso cosmético recomendamos utilizar aceite de oliva nuevo, a ser posible virgen. También hay otros aceites vegetales que se emplean para hacer jabones, por sus propiedades, como el de almendras, el de germen de trigo, el de coco, etc., pero las cantidades a emplear varían, ya que no todos los aceites tienen el mismo valor de saponificación (esto es, la cantidad necesaria de aceite para reaccionar con un kilo de sosa).

Aunque son tres los ingredientes esenciales (agua, sosa y aceite o grasa), no son los únicos, ya que podemos utilizar aditivos para dotar al jabón de las propiedades específicas que queramos obtener. Es importante recordar que los aditivos han de añadirse al jabón en la traza, esto es, después del punto de cuajado, con algunas excepciones (infusiones, jugos o leches que sustituyan al agua; cera de abejas). Los más habituales son los siguientes:

Plantas: Podemos sustituir el agua por infusión de alguna planta, de manera que ésta aporte sus propiedades al jabón. Además, se puede añadir al jabón alguna planta triturada, que le dará color y capacidad exfoliante, o flores secas en la superficie, como decoración.

Aceites esenciales: También aportan propiedades de las plantas de las que proceden, además de buen olor. Es muy importante utilizar aceites esenciales naturales y puros, que se obtienen mediante prensa o destilación y que podemos encontrar en herbolarios (especificaremos que son para uso interno para evitar que nos den esencias artificiales). A través de la Aromaterapia podemos conocer las propiedades de las esencias para orientarnos a la hora de elegir una u otra. Los aceites esenciales son muy concentrados, por lo que para habitualmente hemos de usar poca cantidad (no así en la elaboración de jabón, si deseamos que huela bastante); algunos de ellos, por ejemplo, deben evitarse en caso de embarazo. Nunca utilizaremos esencias artificiales o sintéticas, pues son muy dañinas para la salud.

Cera de abeja: Se utiliza en ocasiones para dar mayor dureza al jabón. También posee propiedades nutritivas y protectoras para la piel.

Manteca de cacao: Procede de la grasa que contiene el cacao, es muy untuosa y se derrite con facilidad a la temperatura del cuerpo. Se suele emplear en cremas, bálsamos labiales, etc., por sus propiedades nutritivas e hidratantes.

Arcilla: Tiene extraordinarias propiedades curativas y purificadoras.

Exfoliantes: Para el cuerpo pueden utilizarse salvados como el de avena o trigo, más suaves, mientras que para los pies va muy bien la arena de playa.

Colorantes: No son necesarios. No obstante, si queremos dar un toque de color a nuestro jabón, evitaremos los colorantes sintéticos y emplearemos en su lugar sustancias naturales como canela, cúrcuma u otros colorantes alimenticios.

2. Utensilios que necesitamos

– Balanza de precisión, que mida por gramos (las digitales son las más indicadas).

– Moldes: Podemos utilizar moldes de cualquier tipo siempre que sean de plástico, preferentemente flexible. Aquí podemos reutilizar, por ejemplo, envases. También sirven los moldes de silicona. Lo ideal es un molde rectangular alargado de un litro de capacidad, pero también podemos utilizar moldes más pequeños o con formas imaginativas. También se pueden emplear moldes rígidos (por ejemplo de madera) recubriéndolos con papel de horno.

– Cuchara o utensilio para remover de acero inoxidable (nunca de madera o aluminio, ya que la sosa los ataca).

– Fuente de calor

– Recipientes de acero inoxidable o esmaltados, nunca de aluminio. Jarra medidora de vidrio.

– Guantes y gafas que nos protejan de la sosa.

3. Proceso de elaboración del jabón paso a paso.

1. Pesa por separado los ingredientes que vayas a usar, según las cantidades que se indican en las recetas: la sosa, el aceite y el agua, infusión, zumo o leche. [Consejo: si en vez de agua se emplea infusión, leche, zumo o similar, para que la sosa no lo queme y destruya sus propiedades, es aconsejable congelarlo previamente -ya pesado- y mezclar la sosa directamente con la sustancia recién sacada del congelador].

2. Pon el aceite de oliva en una olla y ve calentándolo a fuego lento hasta que esté templado (no debe llegar a quemar ni hervir). Este paso es opcional, ya que el jabón puede hacerse con el aceite en frío, pero facilita el proceso. En caso de que la receta lleve cera de abeja, manteca de cacao u otra grasa sólida, es el momento de añadirla al aceite y remover hasta que se derrita y disuelva.

3. Protégete las manos con guantes y los ojos con gafas. Pon en un recipiente primero el agua o líquido que la sustituya y después añade la sosa poco a poco, removiendo hasta su completa disolución. PRECAUCIÓN: La sosa reacciona al entrar en contacto con el agua, emanando vapores y calentándose a gran temperatura.

4. Añade la solución de agua y sosa al aceite poco a poco y remueve con cuidado de evitar salpicaduras.

5. Remueve intermitentemente, cada 15 minutos aproximadamente, hasta que la mezcla espese y cuaje (comprueba que al coger un poco de jabón con la cuchara y hacerlo gotear sobre la superficie, se mantenga el dibujo durante unos segundos). Es importante remover siempre en el mismo sentido, pues si cambiamos el sentido del giro el jabón se puede cortar, como ocurre con la mayonesa.

6. Una manera de acelerar este proceso y reducir el tiempo de cuajado es remover a mano la primera vez, esperar quince minutos y la siguiente vez utilizar una batidora. Esto ha de hacerse con precaución, sin levantar el brazo de la batidora del fondo de la olla para evitar que la mezcla nos salpique, durante unos tres minutos.

7. Una vez ha cuajado el jabón, es el momento de añadir los aceites esenciales y el resto de aditivos como plantas trituradas, arcilla, arena, colorantes, etc.

8. Remueve de nuevo para que se mezcle todo bien, pero con suavidad, evitando hacer espuma.

9. Vierte la mezcla en un molde engrasado previamente con un poco de aceite (esto no es necesario en los moldes de silicona o en los moldes recubiertos de papel de horno). Si quieres poner por encima, a modo decorativo, pétalos de flores, hojas de plantas, rodajas de limón o lo que se te ocurra, ahora es el momento.

10. Golpea suavemente contra la mesa el molde con el jabón para que las burbujas de aire suban a la superficie y desaparezcan del jabón.

11. Déjalo reposar durante un par de días (tapado con una tela o toalla). Si es una pieza grande, puedes dejarlo otro día más sin tela antes de desmoldar. Después, córtalo en piezas a tu gusto y déjalo secar ya cortado durante un mes, dándole la vuelta cada cierto tiempo. Lo ideal es que esté en un lugar aireado y seco, aunque no demasiado cálido. Por ejemplo, encima de un armario.

12. Una vez curado, puedes guardarlo en una caja de cartón. Se conservará durante años.